sábado, 24 de enero de 2015

Diosdado, nos vemos a la salida


Cuando el presidente de la República, en alocución nacional de altísima sintonía y mayor decepción, le da el pase a Diosdado para que anuncie los nombres de los conspiradores en su programa semanal y el chico “con los ojos más bellos del gobierno” lo denuncia a uno, con nombre y dos apellidos, como jefe de un laboratorio de psicólogos preparando otra de las guerras contra Nicolás; no puedo  menos que sentirme tomado en cuenta por el alto gobierno. Lo de alto es un cliché, porque altura es lo menos que tiene el presidente de la AN. Hasta se me abre la tripa candidatural con semejante subida de perfil.

Lejos de mí demandarlo porque ese muchacho, atrincherado en su inmunidad,  lea los mensajes que un  gordo excopeyano, muy urgido por subirse el perfil en el PSUV y que opera como sapo cooperante cuando no anda cabalgando horarios, le pasa como datos imaginarios y él los repite como pájaro bobo. Da cosa ver que el más jaquetón de los dirigentes chavistas sea sorprendido en su inocencia, le vean la cara de pendejo pues. Como dicen en las galleras en El Furrial: ¡come avispa que cigarrón atora!

Esta es la segunda vez que cita mi nombre en su programa en menos de un mes. Uno piensa en Luis Beltrán Prieto, Caldera o Gonzalo Barrios y veo es que la presidencia del parlamento está bastante devaluada, como la pobre moneda nacional después del macarrónico discurso de Maduro. Bien débil debe sentirse para ver en un profesor  de Matemáticas de la UCV al jefe de una conspiración psicopolítica. No sabía que una entrevista en La Razón contando sus vicisitudes como próxima cabeza a rodar en las guillotinas madurianas,  lo pusieran tan nervioso. Ahora entiendo a mi amigo William Lara cuando hablamos después del carmonazo, se rodea de militares porque le falta guáramo.

Yo se que echarle en cara la cobardía a un cobarde con poder es comprar un boleto en la carreta de las retaliaciones. Ya quisiera yo haberle dedicado este artículo a comentar el 23 de enero, al fortalecimiento de la Unidad o a lo preocupante que me parece que el discurso de Maduro fuese parte de la liturgia de una secta religiosa que cree que en realidad fue bueno.  Pero, como esta es la única ventanita pública que uno tiene y no le gusta que le vayan a magullar las arrugas por casquillos de un diputado con mucho tiempo libre, la uso para responsabilizarlo de cualquier agresión que pueda sufrir y que veo venir.

Por lo pronto, yo me reúno con quien me de la gana, que se vaya lavar el paltó el desocupado si pretende ponerle cortapisas a mis reuniones. Al sapo gordo  que  deje de explotar a un indigente para sacarle datos raros,  “que no vuelva a tratarme de cobarde, viéndome bien amarrado, sin soltarme una mano por lo menos, por si tiene al antojo de probarme” como dicen en El Cobarde,  una poesía gaucha que esta en el LP de La Leyenda del Horcón.

Ya que el señor dijo que yo estaba preparando la Salida 2, le respondo como le decíamos a los sapos jalamecates en la escuela: nos vemos en la salida chaparrito, en tu salida.


@rricardorios1



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