martes, 10 de marzo de 2015

La difícil unidad

Hay un chance de salir bien en las parlamentarias. El salvavidas del SIMADI se rompió y no hallan como ponerle un parcho en el BCV. Gracias al Defensor (¿?) del Pueblo, la Cédula de Identidad en una tarjeta de racionamiento y las encaletadas colas fueron sustituidas por el albur de encontrar lo que necesitamos el día que nos toca comprar. Podemos, en Caracas Pedimos, reniega de Maduro con la fidelidad de los mendigos y UNASUR restó por oportunista. Esta semana hubo un notable incremento de muertes por inseguridad. Fracasó el encuentro del Polo Patriótico, otro salvavidas desinflado, porque la real posibilidad de perder la mayoría en la AN ha doblegando la prepotencia del PSUV, pero no saben ceder.

Un estudio conjunto UCV-UCAB-USB desnudó la gravedad de la crisis y la estafa que han significado las misiones: de la salud a la educación, los sectores más frágiles han sido abandonados por el peor gobierno del mundo. El chavismo ahora duda de las encuestas y basa su sobrevivencia política en  videos que  desclasifican de Hugo Chávez, buscando alargar su muerte hasta la campaña.

Hoy, más que nunca, se les puede derrotar, pero eso alimenta dos vicios que pueden echar por el bajante este buen momento: el sectarismo y el triunfalismo.

Todos en la MUD saben que es imposible, por costoso e innecesario, por realismo; hacer primarias en todos los circuitos. Nuestros partidos son hijos de la descentralización y sus fortalezas son regionales. Si la selección en esas primarias es por mayoría simple, gana el primer candidato por circunscripción, el segundo se quedaría sin representación alguna, desmovilizando objetivamente esas bases. Ahorro ejemplos.

Hay quienes creen que lo más importante es mostrar cuánto ha crecido su parcialidad, crecimiento también regional o local, nunca nacional. Otros, distintos a los anteriores, no confiesan que su “postura radical” terminaría si aparecen en algún puesto salidor, que la picaresca nunca es ajena al complejo proceso de armar planchas electorales.

Los triunfalistas creen que pueden entrarle a estas elecciones congelando el día en que armaron una mayoría circunstancial y que, hagan lo que hagan, “la gente” botará contra Maduro y, en consecuencia, por ellos, razonamiento muy cercano en sus formas al de las salidas rápidas. Parte de las tensiones en la MUD provienen de la imposibilidad de cambiar el peso de los que sienten que lo incrementaron y ven en las primarias la manera de equilibrarse.

Aquí aparece el consenso como el mecanismo mágico para balancear tan compleja ecuación. Los partidos le dan trascendencia al hecho electoral, continuidad. El sectarismo los hace creerse indispensables e insustituibles, dejando como única vía de acceso al parlamento la militancia. Eso habla de inmadurez en la conducción, así es imposible que dirigentes sociales y políticos muy activos entren en las planchas. Todavía las elecciones se gana con votos.

Tener la oportunidad en puertas y no aprovecharla será el último error que podremos cometer en los próximos 10 años. 


@rricardorios1

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